LA FRASE DEL MES

LA FRASE DEL MES: "Buscad la belleza, es la única protesta que merece la pena en este asqueroso mundo" (Ramón Trecet).

Llena del Bozo, (2559m). (3 de Noviembre de 2007)

Salida: Final de la pista de Aísa (1480m).
Llegada: Pico Llena del Bozo (2559m).
Desnivel: 1079m.
Tiempo de subida: 3 horas, contando numerosas paradas.
Tiempo de bajada: 2h 30min, con varias paradas.
Cobertura de móvil: Nula durante el camino y muy escasa en la cima.

Ascensión realizada junto a Iñaki.

Itinerario seguido hasta el pico Llena del Bozo.

INTRODUCCIÓN:

Después de un intento fallido en su momento por culpa de un viento fortísimo y abundantes nubes que no iban a dejar ver nada, volvía a este valle donde la tranquilidad habita y las múltiples cimas abren un abanico de posibilidades tanto en verano como en invierno. Ya había subido al Aspe años atrás, el punto culminante de esta zona y ahora tocaba buscar otras cimas aledañas e igualmente atractivas.
La ascensión que relato es sencilla y no debería dar ningún problema a cualquiera acostumbrado a la montaña, ni por cuestión de orientación ni por dificultad técnica.

ASCENSIÓN:

Quedamos Iñaki y yo en vernos en el pueblo de Aísa donde dejaríamos uno de los coches y subiríamos con el otro. Tras unos siete kilómetros de pista hasta la cabecera del valle dejamos el coche en uno de los apartados de la misma y comenzamos a andar con el fresco de la mañana. Visto el panorama optamos por dejar el material de invierno en el coche ya que no hay tanta nieve como pensábamos. Así pues, las mochilas nos pesan bastante menos sin la chatarrería. 

A las 9.30 damos nuestros primeros pasos y tras cruzar un puerta para el ganado subimos por la reciente pista forestal hasta el Refugio de Saleras donde el valle se abre y podemos contemplar al fondo el pico de hoy, Llena del Bozo, así como el barranco de Igüer enfrente y el de Estarrón a la derecha. 

Pico Llena del Bozo visto desde el camino.
Nuestra senda seguirá el camino que por una loma herbosa separa ambos barrancos. Cuando llevemos unos pocos minutos veremos a nuestra derecha el bonito paraje donde se aprecian picos como Rigüelo, Mallos de Lecherín y Pico Lecherín o de la Garganta de Borau.

Al poco alcanzamos un abrevadero (1850m), muy conocido por ser éste el punto donde de querer ir al Aspe deberíamos dirigirnos hacia el Este, al embudo. Nosotros, en cambio, debemos ir hacia el Norte buscando los escasos mojones y trazas de senda que nos llevarán a nuestro objetivo. Al ser un pico menos frecuentado que su vecino Aspe, este camino está mucho menos marcado que el otro pero se puede seguir bien y sin pérdida ya que veremos al Llena del Bozo en todo momento desde nuestro camino y el collado o Paso de Napazal también, a la derecha del pico. Dicho collado separa los dos Llenas, el del Bozo y el de La Garganta.

El collado o Paso de Napazal. El pico queda a la izquierda.
Debemos dirigirnos a este collado cruzando gleras y grandes piedras. En medio de una de estas pedreras hicimos una parada a comer el rico turrón que traía Iñaki y unos frutos secos que llevaba yo. 

Pedrera cerca del collado. Aquí paramos a comer alguna cosa.
Después de un rato cruzando canchales e incómodas pedreras, tenemos que superar un inclinado resalte por alguna de las canales que se abren a nuestra izquierda (oeste). Aquí nosotros encontramos nieve pero en poca cantidad y muy blanda por lo que nos hundíamos con frecuencia.

Subida por una de las canales que dan acceso al piso superior.

Superado este resalte nos dirigimos hacia el Paso de Napazal que ya vemos cerca y alcanzamos en pocos minutos. Estamos a 2329m y divisamos desde aquí una bonita vista de la cara norte del Aspe y toda la cabecera del valle del Aragón.

Vistas hacia el fondo del Valle.
Zona rocosa a la que tenemos que acercarnos para acceder a la antecima.
En este punto giramos totalmente hacia el oeste y siguiendo hitos vamos aproximándonos a la parte superior de la montaña. Al principio subiremos fuerte por pastizales y alguna roca para luego llegar a la parte en la que solo la roca domina el terreno. Aquí tuvimos alguna duda pero si se está atento se localizan mojones que van buscando las zonas por las que mejor se puede acceder a la antecima (2497m) y de aquí a la cima solo nos resta subir unos pocos metros ya por una ladera inclinada sin más. 

En la cima de Llena del Bozo, con el Bisaurín de fondo.
Curiosas formaciones de hielo por la acción del viento.

En la cima coincidimos con otras tres personas que por lo que pudimos ver se dieron un buen festín en forma de diversas y abundantes viandas. Comparadas con nuestros escasos víveres…nos ponían los dientes largos. Fotos de rigor, identificación exhaustiva de los picos que desde aquí se divisan (desde el Anie, Mesa de los Tres Reyes, etc. hasta Balaitous y un gran número de cimas) y en un ratillo nos volvemos para abajo.

Vistas hacia Llena de la Garganta, Aspe y Collarada.
Vistas hacia la zona francesa con el Midi destacando.
Panorámica desde la cima hacia los picos más occidentales.

El retorno es por el mismo sitio si bien nosotros decidimos acortar un poco el camino bajando directamente por las gleras hasta llegar al fondo de la vaguada en la que se retoma el camino marcado. Tras un par de resbalones sin consecuencias llegamos de nuevo hasta el abrevadero donde realizamos una breve parada antes de regresar al coche tras este día donde todo salió bien.

Iñaki hundiéndose en la bajada de una de las canales de acceso.
Mirada hacia la zona de Rigüelo en la vuelta de nuestra actividad.

La Moleta, (2572m). (12 de Octubre de 2007)

Salida: Fuerte de Col de Ladrones (1340m).
Llegada: Pico de La Moleta/Punta da Molita (2572m).
Desnivel: 1232m.
Tiempo de subida: 3h 30min. contando paradas para fotos y tomar algo.
Tiempo de bajada: Unas 2h 30min. con paradas.
Cobertura de móvil: Buena en el Col de Ladrones, nula en el recorrido y aceptable en la cumbre.

Ascensión realizada en solitario.

Itinerario seguido hasta el Pico de La Moleta.

INTRODUCCION:


Es 12 de Octubre, día grande de las fiestas del Pilar. Tenía dos opciones para pasar el día, a saber, ir a llevar flores a la Pilarica o irme a la montaña. Tras mucho pensarlo (je je) decidí como buen mañico… ¡que me iba al Pirineo!, claro, como no podía ser de otra manera.

Salgo de noche de casa y me dirijo a nuestro amado Pirineo, la madrugada es fría y todavía más lo es la mañana en el Valle de Canfranc/Valle del Aragón, de hecho son solo 3 grados sobre cero los que me reciben cuando salgo del coche en el Fuerte de Col de Ladrones. Para llegar a él hay que atravesar Canfranc-Estación y a la salida de la población, por la carretera vieja que lleva a Francia tomar un desvío que sale a nuestra derecha y cruza por un puente el río Aragón. Luego solamente tenemos que seguir una pista en buen estado que nos deja en una gran explanada al lado del citado Fuerte. Hay una barrera que suele estar abierta pero yo prefiero dejar el coche un poco antes, en uno de los dos sitios más anchos donde caben unos cuantos coches. 

Desayuno algo rápido, me calzo las botas, me ajusto la mochila y emprendo la marcha con el fresquito de la mañana. Día despejado.

ASCENSIÓN:

La primera parte de la marcha por la Canal de Izás discurre por pista ancha que se interna en el bosque para en unos pocos metros abandonarla e introducirnos en una senda marcada con poste señalizador. Esta senda cuenta con las marcas del GR-11 así que no tiene pérdida, simplemente debemos seguirlas disfrutando del ambiente. Vamos en todo momento en dirección Este así que si es pronto, como era mi caso, tendremos el sol de frente castigándonos los ojos, pero bueno el colorido otoñal del bosque y el sonido del agua que lleva el torrente de Izás nos hace llevadera esta primera parte. No es de un gran desnivel esta zona pero tampoco deja de subir.  

Inicio del camino por la pista a través del bosque.
Poste indicador hacia el Ibón de Samán o de Iserías.
Como digo, el principio es bosque así que a estas alturas de mediados de octubre luce toda su gama de verdes, amarillos, rojos y ocres en las copas de los árboles. Un regalo para la vista y además, gratis. La pena es que es poco el rato que transcurre dentro del bosque pues a la media hora más o menos saldremos a una zona donde predomina la roca y que da paso a zona de pastizales, una vez que se abre el valle y descubrimos ya en toda su amplitud la Canal de Izás. Tenemos a nuestra derecha (S) las paredes de Las Iserías y a nuestra izquierda (N) las lomas inclinadas de los picos de la vecina Canal Roya y los rojizos picos de la zona de Anayet. 

Cascada al lado del camino, pronto dejaré esta senda.

Ahora la senda va por pastizal con lo que nuestras plantas de los pies pasan de la dura roca a la suavidad de las hierbas, es un descanso bien recibido. Este camino se divide en dos más adelante, no está muy clara esta división, pero no importa demasiado. Lo ideal es seguir las marcas blancas y rojas del GR que van un poco más arriba pero si seguimos la senda más cercana al torrente tampoco pasa nada pues luego se juntan. Lo hacen en una loma que hace de contrafuerte del circo de Iserías, tras cruzar el torrente que baja de dicho circo. En este punto hay una gran roca que con dos flechas nos indican la dirección a seguir, el GR nos llevaría al collado de Izás, ya en la estación de esquí de Formigal (sic) y el PR que poniendo dirección al sur nos lleva a donde queremos, al ibón de Samán o de Iserías. 

Gran roca característica que indica la separación de los caminos.

Cuando estuve por aquí la última vez no estaba marcado como PR este camino que lleva desde este punto al ibón, así que ahora ya no hay excusa para perderse. Abundantes marcas blancas y amarillas guían al caminante hacia el circo de Iserías, bonito anfiteatro rocoso que con los restos de una nevada reciente lo hacen aún más atractivo. El camino gana altura por medio de zig-zags y cuando llega al fondo del circo toma altura por una especie de faja que nos sitúa en el Refugio de la Vuelta de Iserías (1900m).

El Circo de Iserías visto desde el camino.
Refugio de la Vuelta de Iserías. Atrás, bonito mar de nubes.

Desde esta cabaña la senda toma claramente dirección Sur y por la faja va dirigiéndose hacia el ibón. El camino es bueno y bien marcado pero cuando llego a la zona de sombra los restos de nieve, helada en algunos sitios, y el barro helado ponen un punto de dificultad al tema, no quiero darme un culetazo así que acelero para salir a la zona donde da el sol y llegar en pocos minutos al ibón de Samán o de Iserías (2160m). Hasta aquí me ha costado algo menos de 2h 30min. 

Camino del Ibón por la zona de sombra que favorece que se mantenga la nieve.
Y por fin aparece el Ibón de Samán o de Iserías.
Vista de La Moleta desde el Ibón de Iserías.

Paro unos minutos a beber algo y comer unos pocos frutos secos y tras unas fotos reanudo la marcha. Aquí hace calor así que quiero llegar pronto arriba. Rodeando el ibón por la derecha me dirijo a una pequeña construcción de cemento por donde desagua un torrente directamente al ibón. Aquí podemos hacer dos cosas: Cruzar dicha construcción y seguir los hitos que nos llevan al collado de la Moleta por la zona de la izquierda o poco antes de llegar a esta construcción de desagüe (unos 10-15 metros antes) tomar por un arroyo que baja a nuestra derecha un sendero que, también con mojones, nos lleva al collado de la Moleta pero por la derecha. Es preferible tomar esta segunda opción pues es más claro el camino y sobre todo menos inclinado que la opción que va por la izquierda. Yo subí por la primera opción (es un quemapiernas) y bajé por la segunda, más relajado y con el camino más marcado. Además, si hay algo de nieve como me ocurrió a mi, la zona de la derecha es más soleada al ir más separada de la pared con lo que evitaremos posibles resbalones.

En cualquier caso, el objetivo es llegar al collado de La Moleta y una vez allí tomar dirección sur para alcanzar la base del collar que corona su cima. Este curioso “collar” es semejante al del pico Collarada, solo que el de la Moleta es bastante más pequeño. 
En el collado vemos unas vallas oxidadas que sirven de barreras anti-aludes. Una vez que se llega a la base de dicho collar debemos buscar un paso (es muy obvio) que tras superarlo con la ayuda de las manos (solamente para subir unos escalones, no es difícil) nos sitúa en una especie de faja que va rodeando el pico. 

Por la pequeña faja que va rodeando la cima de La Moleta, al fondo el Midi.

En esta graciosa “pequeña Diagonal” buscamos y encontramos pronto otro paso que ya nos sitúa en la cima. Es una amplia y llana cima donde un montón de piedras y un palo oxidado hacen de punto más alto.

Cima de La Moleta (2572m).
Vistas hacia la zona del Aspe.
El Ibón de Iserías queda allá abajo.
Vistas hacia el Valle de Ip con el Pico Collarada destacando en lo alto.

Es una gozada disfrutar de unas vistas así en un día como el de hoy, donde luce el sol al contrario que en otros valles vecinos donde un mar de nubes impide que el sol llegue y donde los picachos sobresalen como barcos varados entre las nubes. Hago fotos, como algo y disfruto de la soledad en las alturas, de eso que llaman la soledad del montañero… 

Panorámica desde la cima de La Moleta. Las vistas son grandiosas hacia todos los lados.

Me quedaría aquí toda la tarde pero hay que volver, tal es la realidad. Así que deshago el camino y vuelvo por donde he venido con la única salvedad ya comentada de bajar desde el collado por la zona de la derecha, ahora la de la izquierda según se mira a la bajada. No paro cuado llego al ibón pero sí cuando llego a la Cabaña de la Vuelta de Iserías donde decido comer en condiciones. Así, con el estómago reconfortado, bajo tranquilamente y es en la zona del bosque donde me lío a sacar fotos a diestro y siniestro aprovechando el colorido otoñal. 

De regreso al coche voy haciendo fotillos del Valle.
Destacando los colores del Otoño.

Balaitús o Pico Moros, (3144m). (1 de Septiembre de 2007)

Salida: Embalse de La Sarra (1438m). 
Llegada: Pico Balaitús/Balaitous o Pico Moros (3144m). 
Desnivel: 1706m. 
Cobertura de móvil: Mala durante la subida, suficiente en la cima. 

Ascensión realizada con Ramón.

Itinerario seguido hasta la cima del Balaitús.
INTRODUCCIÓN: 

El Balaitús, ¿qué se puede decir que no se haya dicho ya de este importante pico?, pues en mi caso que le tenía muchas ganas después de verlo desde tantos y tantos picos e ibones de nuestro querido Pirineo. Es una mole que la ves y te enamora pues es un pico de los de verdad, no esas cimas secundarias qué solo sirven para rellenar estadísticas y publicar nuevos libros. 

Después de mucho cabilar sobré qué pico ascender este sábado primero de Septiembre, nos decidimos por él entre una larga lista de cimas pendientes por distintas razones, pero sobre todo porque había que hacer un grande antes de la llegada de las nieves. Y lo hicimos, sí, lo hicimos por la Gran Diagonal que tiene mucho nombre pero no tanta dificultad si uno está habituado a pasear por las alturas, eso sí, no deja de ser una gozada estar ahí arriba subiéndola. 

En cuanto al desnivel, 1700m, pues es una barbaridad para una sola jornada pero el verano si algo bueno tiene son las horas de luz solar. Además de eso, hace falta moral para afrontar semejante subida y bajada en el mismo día y un buen par de… buenas piernas. 

ASCENSIÓN: 

Como no podía ser de otra forma nos levantamos temprano para afrontar esta dura jornada, así que los despertadores suenan pronto, desayuno rápido y viaje corto. A las 7.25 de la mañana estamos dando los primeros pasos por el camino que, por la GR-11, se dirige a Respomuso desde el embalse de La Sarra (Sallent de Gállego). Muchos coches aparcados, pensaba que iba a haber menos gente pero estaba equivocado. Mañana fresquita pero sin ser fría, temperatura ideal para andar; no hay nubes, solo un cielo que empieza a ser azul y una luna que quiere ser llena. 

Vamos recorriendo este conocido camino pasando por las distintas cascadas que lo cruzan y nos refrescan con las gotas que dejan escapar sobre nosotros.

Una de las numerosas cascadas que encontramos en el camino.

Dejamos atrás el desvío al Pico Arriel por el barranco de Soba, el Paso del Onso, el Llano Cheto y llegamos en mitad de una cuesta a un cruce de caminos perfectamente señalizado con dos flechas. Debemos abandonar el camino principal e internarnos en el bosque en dirección a los ibones de Arriel por el barranco del mismo nombre.

Bifurcación que indica dónde debemos abandonar el camino principal.
El camino es claro, hay senda y puntos/rayas de pintura roja marcando en todo momento la senda correcta. En unos minutos saldremos del bosque para llegar a juntarnos con el torrente que desagua de los ibones de Arriel; al principio iremos por su orilla orográfica izquierda para más tarde cruzarlo y empezar un ascenso más exigente que lo hecho hasta el momento. 
El sendero sube recto en pequeños zig-zags para luego hacer una lazada larga que nos deja en el pequeño ibón de Arriel (2 horas), la dirección está clara, hay que ir hacia donde sale el torrente de Arriel.

Ibón bajo de Arriel y los primeros rayos de sol.
Seguimos el camino, más adelante se junta con el que viene de Respomuso que lo veremos pronto pues va como en terraza hecha con piedras. En unos minutos estamos en el ibón bajo de Arriel, aquí la vista se amplía y vemos el Pico Palas enfrente, que recibe los primeros rayos de sol del día. Pronto estamos en el ibón alto de Arriel (2250m), aquí hacemos la primera parada del día para aprovisionarnos de agua y comer unos frutos secos que son muy bien recibidos por nuestros estómagos. Charla con un par de tipos de San Sebastián, majetes ellos y en marcha de nuevo.
 
Cuando llegamos a la mitad más o menos de esta parte del ibón alto de Arriel se abre a nuestra derecha como una especie de barranco, aquí debemos separarnos del camino que llevábamos, que va al Palas y tomar esta nueva dirección. Va cogiendo altura en cortas y duras lazadas, aquí vamos dejando abajo los ibones y las vistas cada vez son mejores.

Vista del Pico Arriel en la subida hacia el Ibón Chelau.

Después de algo menos de media hora desde que tomamos este desvío llegamos al curioso ibón Chelau del Balaitús (2404m), y digo curioso por el color de sus aguas, no eran claras y cristalinas como sus primos de allá abajo sino color turquesa. El lugar es precioso pero no podemos demorarnos demasiado pues queda bastante aún para llegar arriba. Hay que tener en cuenta además que éste será el último sitio donde coger agua. 

Así pues, lo vamos rodeando dejándolo a nuestra derecha y nos dirigimos hacia un resalte rocoso que, aunque se puede rodear por los dos lados, preferimos hacerlo por la izquierda pues vemos más hitos y unas trazas de senda más marcada que por el otro sitio. 
Esta senda se dirige hacia unas paredes oscuras que tenemos enfrente, es el contrafuerte SW del Balaitús. En un rato llegaremos al abrigo de André Michaud (2700m), pequeña cueva situada en la pared que, aprovechando un agujero en la misma ofrece sitio para unas cinco o seis personas. Es un buen lugar para cobijarse en caso de tormenta o para usarse como vivac de aproximación a la cima, aunque está algo sucio y no parece muy cómodo. 

Abrigo André Michaud. Frío y pequeño cobijo sólo para emergencias.

Desde el abrigo André Michaud seguimos la senda que se aproxima a las paredes que antes mencionaba. Son unas paredes altas y de color oscuro. Por la base de las mismas debemos ascender una canal pedregosa e incómoda que nos hace ganar altura en poco rato a costa de nuestros gemelos, claro. Cuando salimos de la canal llegamos a un pequeño llano donde podemos admirar, ahora sí, la Gran Diagonal en todo su esplendor. Impresiona ver a esos puntos de colores en mitad de esta cornisa, no son sino las personas que nos preceden o que vuelven después de hacer cima. En pocos minutos nosotros también estaremos ahí dentro, en esa balconada privilegiada que sin ser difícil técnicamente sí que sería fatal un resbalón a semejante altura, por lo que no es lugar para hacer tonterías.

Croquis de la Gran Diagonal vista desde el Pico Arriel.

Vista de la Gran Diagonal del Balaitús desde el principio de la misma.

Recogemos los bastones, aunque se puede seguir con ellos bastante tramo preferimos llevarlos en la mochila. Empieza lo bueno y disfrutamos del lugar y el momento mientras avanzamos por la cornisa, unas veces pegados a la pared y otras algo más separados para ir por rocas más sujetas al suelo, más firmes que los tramos de piedrecilla suelta.
 
La Gran Diagonal termina en el Collado des Isards, pero poco antes, en la salida de la misma se llega a un falso collado donde vemos el final de la Gran Diagonal y unos resaltes o agujas a nuestra derecha; pues bien debemos seguir unos metros por los hitos y girar totalmente a la derecha en un desvío, sin llegar hasta el final. Los hitos nos van llevando en zig-zag para ganar altura y llegar hasta la base de una chimenea que se sitúa a la derecha de la aguja más grande de las que vimos poco antes en el falso collado.

Llegando al final de la Gran Diagonal, cerca del collado des Isards.

Foto aclaratoria sobre la chimenea que debemos tomar para llegar a cima.

Sabemos que no nos queda mucho, por lo que la emoción, el cansancio y no sé si la altura hace que nos falte el aliento pero nada nos detiene ya, la chimenea no es difícil (II) aunque obliga a usar las manos en momentos puntuales. En la salida de la chimenea ya se ve a nuestra derecha la estructura metálica que corona la cima del Balaitús. En pocos metros llegamos, ya andando, hasta la cumbre. Nos ha costado unas cinco horas llegar aquí arriba, paradas incluidas.


Ramón recorriendo los pocos metros que nos separan de nuestro objetivo.

Ramón y yo en la cima del Balaitús. Es un gran día.

Yo en el vértice del Balaitús, con los horribles hierros que lo culminan.

El momento es especial, sabemos que estamos en uno de los monstruos del Pirineo. Las vistas, espectaculares pues se domina prácticamente todo el Pirineo y el día es claro, seguimos sin rastro de una nube, por lo que vemos multitud de picos perfectamente identificables. Enumerarlos daría para llenar un montón de líneas pero baste con nombrar a los cercanos Palas, Arriel, Frondellas… o irnos hasta el Anie, Acherito, Bisaurín por un lado o Infiernos, Vignemale, Taillón, Marboré por otro. 

Los picos de las Frondellas desde la cima del Balaitús.

El precioso Pico Palas visto desde el Balaitús.

Los Picos del Infierno destacan si miramos hacia la zona de Panticosa.

Y no podía faltar una mirada a esa otro coloso que es el Vignemale.
Nos hacemos unas fotos, pongo la camiseta de P3000 al vértice geodésico como tengo por costumbre hacer y comemos algo. Disfrutamos durante un buen rato de las vistas y charlamos animadamente con un francés sesentón, con gran experiencia montañera que nos relata en un más que aceptable español sus vivencias por este Pirineo, “el del sur” que tanto le gusta. 

Un detalle que me sorprendió es que siendo verano y sábado solo estábamos en la cima nosotros dos y el francés, pues un grupo de tres franceses ya se habían ido antes. Poca parroquia para un pico tan solicitado en verano pero desde luego mejor que fuese así, claro. 

Queda volver, y aunque nos quedaríamos aquí toda la tarde disfrutando del panorama debemos desandar lo antes recorrido, así que sin prisas pero sin pausa regresamos por donde vinimos, con una pequeña salvedad; cuando llegamos un poco más abajo del abrigo Michaud decidimos ir por la senda que se ve claramente marcada a nuestra izquierda según bajamos.

Zona del Pico e Ibones de Arriel. Qué bajos se ven desde aquí...

Ramón en el descenso de la Gran Diagonal. No entraña excesivo peligro.
Esta senda va al collado de Wallon y de ahí baja directamente al ibón bajo de Arriel. Con esta variante no sé si se gana o no algo de tiempo para la bajada pero la hace algo diferente y ya que es larga de por sí, por lo menos que no se haga tan pesada como volver exactamente por el mismo sitio. 

Al llegar al ibón bajo de Arriel decidimos parar a comer, que nos lo habíamos ganado… y luego regreso hasta el coche muy cansados pero también muy contentos de que todo hubiera salido a pedir de boca.